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«Los exfumadores no abandonan» con el FC Barcelona

A continuación, os dejamos esta interesante iniciativa de la Comisión Europea en colaboración con el FC Barcelona para ayudar a los fumadores (decididos y no) a dejar el tabaco. Una propuesta muy saludable de la que hemos querido hacernos eco, ¡A ver qué os parece!

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Celebra el éxito de los ex fumadores de toda Europa y únete a ellos. 27 países de la Unión Europea están trabajando en una iniciativa desde hace dos años para ayudar a la gente a vivir sin tabaco

“Los ex fumadores son imparables”. Esta es la propuesta que viene de la mano de la Comisión Europea y del FC Barcelona, ayudados de un “iCoach“, que es el personaje principal del proyecto. iCoach es un recurso online y una aplicación de móvil que ofrece seguimiento personalizado para que el fumador no se sienta solo en el proceso de decir adiós al tabaco. Lo novedoso de esta aplicación es que no sólo se dirige a aquellos que quieren dejar de fumar, también da información a aquellas personas que aún no están preparadas para eliminar por completo el tabaco de tu vida.

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Para tener un iCoach personal sólo hay que rellenar un cuestionario que determinará en qué fase del proceso para dejar de fumar está el interesado.

Además el cuestionario evaluará el comportamiento, la actitud y la motivación del usuario. Esta herramienta guía a los futuros ex fumadores proporcionando informes personalizados, tareas, técnicas… Y envía diariamente consejos por correo electrónico para darles motivación, y a final de cada  mes, iCoach elaborará un informe de consulta.

¡A por todas! Hasta el momento los resultados obtenidos han sido asombrosos y muy esperanzadores. Más del 30% de las personas que  empiezan el programa dejan de fumar. ¿Quieres ser uno de ellos?

Aún queda mucho por hacer. Un tercio de los europeos fuman con asiduidad y siguen registrándose numerosas muertes asociadas
al tabaco, así que no te olvides, “Los ex fumadores no abandonan”


La Segunda B se merece una oportunidad

Los jugadores del Real Jaén celebran un gol en su estadio, La Victoria, durante la fase de ascenso de la pasada campaña ante la Ponferradina. (www.ideal.es)

Los jugadores del Real Jaén celebran un gol en su estadio, La Victoria, durante la fase de ascenso de la pasada campaña ante la Ponferradina. (www.ideal.es)

Antonio José Mora. Estudiante de Periodismo en la UCM.

Hablar de la Segunda división B del fútbol español no tiene mucho gancho para algunos de los amantes de este deporte, que se agolpan más en Primera división o incluso en Segunda. Estas divisiones aglutinan prácticamente el interés del panorama nacional futbolístico. Es difícil, por no decir imposible, ver algún vídeo de lo ocurrido en una jornada de Segunda B en los informativos. “Demasiados equipos y partidos”, dirán algunos, razonadamente, pues esta categoría posee cuatro grupos de veinte equipos cada uno. Eso sí, también se les podría argumentar que sólo los cuatro primeros equipos se clasifican para un hipotético ‘play off’ de ascenso a Segunda, o que otros cuatro se juegan el descenso, de los cuales tampoco es fácil ver los resúmenes de algún encuentro, a no ser que haya ocurrido algo insólito -gol desde el centro del campo, por ejemplo-. La verdad es que en la Segunda B ocurren muchos más hechos interesantes que un gol que se da rara vez. En los estadios de esta categoría huele a fútbol, más allá de los problemas que azotan día sí, día no, a las divisiones más nobles.

En lo deportivo, existen aficiones ávidas de ver a su equipo cada fin de semana, de empujarlo hacia la victoria. Sobre el césped, puede acontecer un gran partido o un encuentro que no destaque en nada. Todo puede ocurrir en la Segunda B, de donde nacen futbolistas que podrían jugar casi con toda seguridad en equipos de élite. Las personas que tienden a despreciar la Segunda B, deberían darse cuenta de que muchos de sus ídolos provienen de la categoría de bronce del fútbol español. De hecho, hoy en día, muchos aficionados -los más ‘puritanos’ de este deporte- pondrían la mano en el fuego por futbolistas a los que vislumbran un gran futuro en Primera. En ocasiones se torna en futuro incierto, pero la Segunda B ofrece tantas posibilidades que un nombre puede triunfar en dicha categoría y encontrarse en un Mestalla, Santiago Bernabéu o Camp Nou, por ejemplo, en la siguiente jornada. Los casos del Real Oviedo o del Tenerife, entre otros, son buenos ejemplos de ello y de una existencia de una gran afición en la Segunda B, pero también llaman la atención casos de aficiones menores, como la del Real Jaén.

Este equipo, natural de la provincia de Jaén (Andalucía), consigue llevar una media aproximada de 3.000-4.000 personas cada partido disputado en su estadio, La Victoria. El club se fundó el 13 de agosto del año 1922, habiendo cumplido el pasado año la nada despreciable edad de 90 años. 90 años de historia en los que han ocurrido muchas alegrías, tristezas, incluso miedo por desaparecer. Hoy en día, el Real Jaén se mantiene firme, esperando su oportunidad para saborear la Segunda división. Durante la temporada regular, los socios que se dan cita en el estadio sufren o se alegran según el paso de su equipo entre victorias impactantes, logros esperados, o derrotas que, por el contrario, no se esperan. Pero en los ‘play offs’ de ascenso todo cambia: la ciudad se engalana y el estadio acoge la palabra ‘lleno’ como su compañera durante todas las eliminatorias. Se trata de otro ambiente distinto, igual que en todas las ciudades que logran clasificarse para este ‘play off’, que se compone de tres eliminatorias a ida y vuelta si el equipo consigue clasificarse segundo, tercero o cuarto en la tabla (enfrentándose a los segundos, terceros y cuartos de los demás grupos). Por otro lado, los primeros clasificados se enfrentan entre ellos, logrando el ganador de la eliminatoria subir directamente a Segunda (el perdedor pasaría a disputar otras dos eliminatorias con los que quedan de los nombrados duelos entre segundos, terceros y cuartos).

Y esta esfera inigualable que se da en el ‘play off’ hace ver que la Segunda B está rodeada de cierta magia. Todos los seguidores que llenan los estadios van a ver partidos de Segunda B, no hay que olvidarlo. En el caso que nos ocupa, el Real Jaén ya batió un récord de asistencia en su campo en el año 2008, cuando reunió a más de 17.000 personas para presenciar la última eliminatoria frente al Villarreal B. En aquella ocasión no pudo ser, aunque estuvo muy cerca, pero en la temporada siguiente el registro de seguidores fue prácticamente el mismo. Así, la Segunda B enseña muy bien sus cartas, con equipos más humildes pero que son capaces de batir marcas de asistencia o dejar para el recuerdo innumerables encuentros que nada tienen que envidiar a algunos de Primera división. Por no recordar que esta categoría sirve de trampolín para muchos de los futbolistas que ven consolidada su carrera en un equipo de la élite. Que se lo digan a Sergio Busquets, que pasó de jugar en Tercera a disputar partidos de Primera en apenas un año.

En el caso del Jaén, un equipo con un presupuesto más humilde, también ha habido algunos casos llamativos. Esta misma temporada, José Mari, centrocampista que tuvo buena parte de culpa en los méritos del conjunto jiennense la pasada campaña, milita en las filas del Real Zaragoza y Manolo Jiménez lo está usando bastante más de lo que cualquiera pensaría viniendo de Segunda B. Manu Del Moral, hoy en el Sevilla previo paso por el Getafe, también tuvo su paso efímero por las categorías inferiores del Jaén; o Paco Sutil, futbolista jiennense que fichó por la Real Sociedad aunque hoy se encuentre en Segunda división con el Real Murcia. Y con estos nombres, quizás no de ‘cracks’ tan sonados, un equipo de Primera puede ser competitivo y realizar un gran juego, el que se puede ver en Zaragoza en ocasiones o el que se vio en el Getafe hace algunas temporadas. Porque la Segunda B alberga buen juego y grandes encuentros, y futbolistas que pueden convertirse en el futuro inmediato de un equipo de élite. La Segunda B merece una oportunidad.


El por qué de los Indios y Vikingos

Nota a los lectores: Como fruto de otra colaboración, nuestros compañeros de Indios y Vikingos nos han enviado el artículo que os ofrecemos a continuación. A cambio, y próximamente, podréis leer en su blog un texto de nuestra propia cosecha. Esperamos que disfrutéis con ambos escritos. 

 

Manuel de la Torre Sanz, co-autor de ‘Indios y Vikingos’ y estudiante de Periodismo en la UCM.

Existen varios nombres con los que poder referirse a los seguidores de los dos clubes mayoritarios de la capital: Real Madrid y Atlético de Madrid. Merengues o blancos –en el caso de la afición madridista- y colchoneros o rojiblancos –para referirnos a los atléticos- son los apodos más comunes y con los que más frecuencia aparecen en los medios de comunicación a la hora de hacer alusión a ambas hinchadas.

No obstante, existen otros dos sobrenombres de sobra conocidos por los amantes del fútbol: vikingos en el caso de los blancos e indios para referirnos a los simpatizantes del Atlético. El origen de ambos indicativos no está claro, ya que no existe una sola idea, sino varias teorías. Cuando se comenzó a hacer alusión, ambos términos tenían una connotación negativa o despectiva, que con el transcurso del tiempo han ido adoptando de manera positiva el público del Vicente Calderón y el Santiago Bernabéu, respectivamente.

Indios vs. Vikingos. Fuente: enfermosdelfutbol.com

Indios vs. Vikingos. Fuente: enfermosdelfutbol.com

La hipótesis más fidedigna hay que situarla a comienzos de la década de los 70. Hasta entonces, ningún futbolista foráneo podía jugar en los clubes españoles, salvo que se pudiese demostrar que el deportista contase con algún vínculo familiar en España. Tal circunstancia dio lugar a que los dirigentes agudizaran su ingenio para lograr la contratación de algunos de los mejores jugadores de la época.

Con la apertura del mercado en los 70, el Real Madrid, entonces presidido por Santiago Bernabéu, se fijó en fuertes, robustos y técnicos futbolistas teutones para reforzar su plantilla. Gunter Netzer, Paul Breitner, Jensen o Stielike comenzaron a desfilar por Chamartín. Por su parte, el Atlético puso sus miras en Sudamérica,  y futbolistas argentinos como Ayala, Heredia o Panadero Díaz se unieron a la entidad rojiblanca. A raíz de dichas contrataciones, los seguidores madridistas comenzaron a llamar indios a sus vecinos, dado la procedencia y aspecto físico (pelo largo) de los nuevos jugadores rojiblancos. En respuesta a tal provocación, aunque no se sabe a forma cierta, se cree que los primeros en utilizar este término fueron los merengues, siendo los de la ribera del Manzanares quienes ejercieron el turno de réplica, los seguidores rojiblancos comenzaron a utilizar la palabra vikingos para referirse al club madridista. Escogieron el nombre de una de las civilizaciones más brutales de la Edad Media, arrasaban allá por donde anduviesen, en clara alusión a la llegada de los potentes jugadores alemanes y su procedencia norteña, la misma que la de los vikingos. Los bigotes que portaban algunos de ellos también facilitaron el empleo de la palabra.

Existen otras teorías, pero menos demostrables que la anterior. Hay seguidores que creen que los rojiblancos son conocidos como indios, por la localización del estadio, junto al río Manzanares, y por su odio hacia los hombres blancos, como sucedía con los auténticos indios norteamericanos en plena batalla por la colonización del territorio por parte de la caballería de los descendientes de los primeros colonos.

En lo que respecta a la parte madridista, una crónica del diario británico The Times al ganar su quinta Copa de Europa en 1960, la pieza periodística afirmaba “El Real Madrid se pasea por Europa como antaño se paseaban los vikingos, arrasando todo a su paso”. Sin embargo no hay constancia que los seguidores de la época pasasen a identificarse con la comparación realizada por el tabloide inglés. Otra idea está ligada a la ubicación, más al norte que la de la sede del atlético, del estadio Santiago Bernabéu, al encontrarse en el Paseo de la Castellana, mientras que el Calderón se ubica en la parte sur de la capital.

Sin existir un principio absoluto del por qué a ambas hinchadas se las conoce como indios y vikingos, los que si está totalmente claro, es que cada una de ellas se encuentra totalmente identificada. La mascota del Atlético es un mapache con plumas, llamado Indy, mientras que las pancartas del Bernabéu en las que se recoge la expresión Orgullo Vikingo, son muy numerososas.


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