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El fútbol y el voleibol se encuentran en un mismo deporte. Conoce el “Sepak Takraw”

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Conociendo solo por encima las reglas del voleibol o, con suerte, viéndolo durante algún partido, podemos comprobar que el pie está permitido en un deporte donde todo son manos…qué difícil recurrir a los pies a menos que sea en caso de “flagrante necesidad”…pues hay un deporte, raro sí,  una especie de voleibol mezclado con fútbol en el que solo los pies  (y la cabeza) están permitidos: se llama, sepak takraw (algo así como “voleibol de puntapié”). Es un deporte originario del sudeste asiático en el que se utiliza una pelota más pequeña que la del voleibol (de ahí su mayor dificultad) de ratán (palma) que recuerda a la caña (actualmente se usan otros materiales menos “dañinos” para los jugadores).

El sepak takraw es un deporte muy popular en Tailandia, Camboya, Malasia, Laos e Indonesia pero ha traspasado fronteras para arraigarse también en Latinoamérica y en algunos países de Europa (sí, también en España).

Lo más sorprendente de este deporte es que al usarse solo los pies y la cabeza para atravesar una red de 1,52 metros (1,55 en los extremos), la elasticidad de los jugadores es fundamental. Este juego redunda en un espectáculo acrobático combinado con la precisión del voleibol y del fútbol.

En cuanto a su historia, el sepak takraw se ha basado en el juego chino de “cùjú” similar al “kemari” de Japón.El deporte se habría importado con las primeras relaciones comerciales, y a comienzos del siglo XV ya se había popularizado en Malasia y Tailandia. Principalmente lo jugaban hombres y niños de pie formando un círculo.

Aunque hay otra versión que sostiene que este deporte tiene muchos más años de antigüedad y que se practicaba nada menos que hace 6500 años.

La versión moderna de sepak takraw comenzó a tomar forma en Tailandia a principios de 1800. En 1829, la Asociación de Deportes de Siam redactó las primeras reglas de la takraw competitivo. Cuatro años más tarde, la asociación introdujo la red, similar a la del voleibol y celebró el primer concurso público.

Hacia la década de 1940, la versión del juego con red se extendió en todo el sudeste asiático, introduciéndose las normas formales.

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El sepak takraw está formado por dos equipos de 3 jugadores cada uno con posiciones fijas, es decir, que no pueden desplazarse por el campo. Se juegan 2 sets de 21 puntos cada uno. En caso de cometer un error, se le adjudica un punto al equipo contrario que además realiza el servicio.  Si el marcador esté igualado 20-20, el set será decidido por una diferencia de dos puntos, hasta un máximo de 25.

Si cada equipo gana un juego, el desempate se hace en el tercer set, llamado “Tiebreak”, de 15 puntos, a menos que el marcador esté igualado 14-14,  caso en el que el juego se decide a una diferencia de dos puntos, hasta un máximo de 17.

La Federación Internacional de Sepak Takraw “ISTAF”, ha establecido dos modalidades de tipo competitivo: team (equipo) y regú (hasta un máximo de 4 jugadores).

En la actualidad el juego se rige internacionalmente por la ISTAF. La federación se constituyó y organizó en 1965, y oficializó las competencias entre países afiliados. Actualmente tiene 36 países afiliados. Colombia fue el primer país en Sudaméríca, que inicio su practica en el año de 1998, luego lo hicieron Brasil, Argentina. Uruguay y Chile. Uno de los objetivos de la federación ISTAF es obtener reconocimiento del sepak takraw como deporte olímpico

Desde los Juegos Asiáticos de 1990 en Pekín el sepak takraw es una categoría de “juego olímpico asiático”. Durante el encuentro de la ISTAF en 1996 en Bangkok se aprobaron las reglas vigentes.

El campeonato mundial Copa del Rey de Sepak takraw se celebra cada año en Tailandia. En el siguiente vídeo podrás ver un poco más de este apasionante juego para mirar y por qué no, practicar. ¡No te lo pierdas!

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Cuando el deporte es casi una religión

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Cuántos eventos deportivos, aquellos con cobertura mediática o incluso los menos rimbombantes , los de nuestro barrio, han sido anfitriones de esa música tan emocionante de la película Carros de Fuego (1981) compuesta por Vangelis. Y si bien se llevó el Óscar a la mejor banda sonora, es probable que aparte de su calidad, ese premio tiene detrás el hecho de haber sido el telón de fondo de una película sobre deportes que ha contado como pocas lo que vive un deportista que ama lo que hace con pasión, y nunca mejor dicho  para el caso de esta película, con devoción. Filme en el que se muestra el espíritu del deportista, lo más profundo de su ser y de su conciencia.

Esta película muestra al deporte desnudo, como lo vive el deportista, sin efectos especiales, sin 3D (se agradece el año en que se hizo) y narra la historia de dos atletas que se entrenan con un mismo objetivo: competir en los Juegos Olímpicos de París de 1924.

Pero el relato mira al costado y se vuelca a contar aquello que no estamos acostumbrados a ver, aquello que asoma cuando las cámaras no están grabando (y no solo porque los deportistas no eran tan estrellas como ahora): muestra el lado humano del deporte, lo que para el deportista implica más allá del logro profesional, lo que ponen, nunca mejor dicho, en juego; lo que supone para sus vidas; el paralelismo entre su mundo interior y el deporte. Esa película indaga en la conciencia, en los mas profundo de unos personajes que aparte de competir, viven el deporte  de forma absoluta, visceral.

Pero también se conoce el mundo del atletismo a través de sus miserias. El relato se enmarca, por momentos, en el seno de  una alta sociedad británica, en la que se mueven los protagonistas, que no acepta a un Harold Abrahms (Ben Cross) por ser judío, en una Inglaterra, “anglosajona y cristian” como él afirmará,  hasta que gana el favor de su entorno al batir el récord de velocidad en la Universidad de Cambridge.

Pero también se muestra al deporte cargado de valores, inquebrantables , como los que lleva dentro de sí el otro protagonista, Eric Liddell (Ian Charleson) ferviente católico que corre con la convicción de que es Dios quien ha designado para él un futuro en el deporte, pero que tarde o temprano dejará para dedircarse a la acción misionera…

Más allá de las historias particulares de los dos protagonistas, la historia converge en un único punto: el deporte como un elemento espiritual, necesario para comprender la vida, sus propias vidas; el deporte rozando lo místico; el deporte con sus más altos valores: de compañerismo, lealtad, entrega (donde no falta el elemento patriótico, nacionalista), en definitiva, el deporte como el que permite no la realización profesional sino personal…

Una historia bien contada, minuciosa, en la que se puede apreciar con nostalgia unos Juegos Olímpicos muy diferentes a los que de ahora, sin las Spice Girls cerrándolo…deporte puro…deporte como Dios lo creó.


Javier Hernanz: “Al piragüismo le falta televisión. Hoy los medios lo son todo”

Hablar de piragüismo en España lleva implícita la referencia a clubes históricos, grandes palistas y múltiples premios y, sin embargo, todas las palabras se quedan en un cajón porque las conversaciones sobre este deporte están relegadas a un grupo minoritario. Un grupo, eso sí, que entiende que la relación con la piragua es digna de admirar, porque estos deportistas, que brillan sin grandes focos, sacan las palas hasta en los días más fríos, entrenan hasta la saciedad y acaban empapados después de haberse pasado media vida encima de una piragua. Sólo con esto, me atrevería a decir que remar es sentir verdadera pasión por el deporte pero, por desgracia, no sólo de pasión vive el deportista: como siempre, sin publicidad se pierde protagonismo y sin patrocinio la primera plana o, lo que es lo mismo, hoy, más que nunca impera la ley de “poderoso caballero es Don Dinero”.

De todo esto hemos podido hablar con el piragüista Javier Hernanz. Este asturiano, “adicto” al trabajo y devoto de la piragua, ha dedicado muchos años a dar paladas y no se plantea un futuro inmediato sin saborear la satisfacción diaria del entrenamiento. Con un palmarés intachable, mantiene los pies en el suelo y hace gala del trabajo que lo ha llevado hasta lo más alto. Tranquilo, agradable y, tremendamente sincero, ha accedido a desgranar con nosotros todos los temas que le hemos propuesto, aunque en la palestra destacan la situación actual del piragüismo y su trayectoria personal.

Os invitamos a entrar en un nuevo recoveco; el piragüismo, un estilo de vida hecho deporte.

Dicen de ti, que triunfas en el piragüismo porque tienes fuerza y capacidad de sacrificio. ¿Cómo te definirías tú?

Fuerza genética o física no tengo, pero lo que sí tengo es mucha fuerza de voluntad: yo soy el que más entreno, el que más horas hago, el más metódico… Porque además, no crecí teniendo una genética sobrenatural, todo fue a base de trabajar, trabajar y trabajar. Además, como mi deporte es muy técnico, ahí tengo un margen importante, porque suplo la falta de fuerza con la técnica.

¿Has tenido que sacrificar muchas cosas por este deporte?

Sí. Con 15 años me tuve que ir de casa, estuve concentrado con la selección asturiana y estaba sujeto a unos horarios totalmente distintos a los de la gente de mi edad. Yo entraba en clase a las 6 de la tarde, después de haber entrenado todo el día y salía a las 10.30 de la noche. Entonces, tenía que desplazarme más de dos Kilómetros desde la escuela y eso, con 15 años, la verdad que no se hacía muy agradable.

¿Cómo es la situación del piragüismo en España? Porque la sensación es que está afincado en comunidades puntuales y algo olvidado en el resto.

El piragüismo goza de un reconocimiento muy bueno a raíz de las medallas que consiguieron gente como David Cal, Carlos Pérez o Saúl Craviotto, lo que pasa es que no se está aprovechando. Hay una mala gestión del deporte en España que se refleja en los resultados. Unos resultados, además, que son efímeros, no llegan a ser relevantes porque estamos ante una generación muy buena de piragüistas; gente que viene de sacar medallas en Mundiales Juveniles o sub 23, cuando años atrás nunca se habían sacado. Son gente que tiene una proyección muy buena pero que necesitan llegar al equipo absoluto y tener un impulso potente, aunque sea valorativo y no tanto económico. Sin embargo, en España, hay veces que los directivos se ocupan de unas cosas que no tienen mucho que ver con la realidad del piragüismo.

JAVIER HERNANZ

– ¿Estás de acuerdo con esas voces que apuntan a que la buena preparación de los piragüistas españoles no se ve reflejada en los resultados olímpicos?

No estoy de acuerdo, porque en estos últimos años siempre se vuelve con un resultado tremendo. De hecho, en estas olimpiadas hubo tres medallas en piragüismo sobre seis embarcaciones que fueron, eso sin contar las dos embarcaciones que se quedaron en casa y también podrían haber sacado medalla. El papel se hace bastante bien, el problema es que no conseguimos hacer un ciclo entero completo, para clasificar un equipo grande. Nosotros tenemos un potencial muy superior al de Alemania, por ejemplo, pero ellos con menos efectivos nos dan mil vueltas.

Tú ya has vivido lo que son unas olimpiadas ¿cómo fue la experiencia en los JJOO de 2004?

Fue muy buena pero, como siempre, parece que en mis años olímpicos llevo enganchada una maldición detrás que no me deja estar al 100%, no obstante fue un año muy bueno.

En el 2004 éramos niños, yo tenía 20 años, habíamos sido subcampeones de Europa y venía de no haber perdido nunca: desde los 15 años, por suerte, siempre fui ganando. Llegué a los 18 años y saqué dos medallas en un Mundial y, casi me vengo con tres. Salté a sénior y también gané; después fui al Campeonato de Europa, donde nadie había sacado nunca medalla y quedé subcampeón, lo que conlleva la clasificación para los Juegos.

Pero tres semanas antes de los JJOO un compañero da positivo en doping y me desilusioné porque no me imaginaba que eso pudiera suceder. Me vine abajo y diez días antes de la olimpiada dije que no iba. Finalmente me convencieron y participamos en los Juegos, pero fuimos en un estado mental muy malo y quedamos décimos, sin clasificación para las finales y con mal sabor de boca, porque la gente que sacó medallas había quedado por detrás de nosotros en todas las regatas.

Cuatro años después una decisión federativa te privó de la participación en los JJOO en Pekín ¿qué pasó?

La maldición de los Juegos, sí (dice entre risas). Por intereses económicos al piragüismo le quitan un determinado número de plazas para favorecer a otros deportes nuevos que van saliendo, entonces, nosotros de una capacidad de 360 piragüistas pasamos a llevar 300. La Federación Internacional, en el último año, aprueba un reglamento interno que dice que, por cada país solamente puede clasificar uno en la repesca. Entonces nos encontramos con un problema porque, nosotros, quedamos subcampeones de Europa en 1000m y Carlos (Pérez) y Saúl (Craviotto) también subcampeones en 500m, pero según la nueva ley, sólo puede ir un barco ¿quién se queda en casa?

Era un poco a cara o cruz y confiábamos en que nos llevaran a nosotros, pero en la decisión también influyeron intereses económicos, (todos los patrocinadores eran gallegos, el presidente de la Federación también y Carlos es gallego) así que fueron ellos. No obstante, Pérez y Craviotto eran unos portentos, unos máquinas, no hay por qué desmerecerlos. Una cosa es que la decisión esté viciada y otra que no sea objetivo llevarlos a ellos. De hecho, fueron y ganaron.

Y, si no era poco con esto, en la Olimpiada de 2012, todavía hubo un lío mayor. ¿Puedes explicarlo?

Hubo un lío gordo, porque el Comité Olímpico Internacional (COI) volvió a cerrar el grifó y quitó plazas. Pasamos de 300 a 260 (quitan otras 40 más, que se añaden a las 60 eliminadas en los anteriores JJOO) y, ahora, en piragüismo ya ni siquiera hay posibilidad a que vaya un palista por distancia. Por ejemplo, nosotros para cubrir el programa completo necesitamos a 10 palistas y, ahora obligan a que vayan 9 y uno doble en alguna prueba.

A parte de eso, todo empezó en la clasificación. Teníamos dos maneras de clasificarnos para ir: una era el Campeonato del Mundo del 2011 y, otra era la repesca del 2012. En el Campeonato del Mundo planteamos una regata, quizás un poco temeraria, además de que influyeron muchos factores, como el viento. Salimos a ganar, fuimos a por ellos a muerte y, cuando nos dimos cuenta fundimos y quedamos séptimos; entraban seis de forma directa.

Pero, Eslovaquia ganó en el k2 y el mismo chico, al día siguiente, también ganó en el k4, con lo cual, esa plaza quedaba libre y pasaba a la siguiente embarcación, que era la nuestra. Fuimos a la repesca y ganamos muy fácil todas las regatas, pero el día de la final había un metro y medio de ola y la clasificación directa se nos complicó.

Ahora viene la reasignación. En ella, determinados países, porque tengan demasiados palistas clasificados con poco nivel para esa regata o, porque considere el país que no están en buena forma, van soltando plazas. Bueno, pues la Federación Internacional, nos saltaba a nosotros y se las daba a otros países. Incluso a los rusos les permitieron no soltar plazas. Claro, ahora nos cuadra, porque nos enteramos hace un mes de que la Asamblea de elección de Presidente durante los próximos cuatro años es en Rusia.

Y, al final ¿a quién se reclama? Porque estamos hablando de varios agentes implicados. ¿De quién es la responsabilidad?

Ahora mismo tenemos un problema en el deporte y, es que, el estamento deportivo supremo es el TAS (Tribunal de Arbitraje Deportivo) y, está muy manipulado. El veredicto del TAS no lo decide un juez, sino un abogado que contrata no sé qué país y viene aquí  a resolver el conflicto y, además, muchos miembros del TAS, son miembros del COI…

En el momento en que nosotros mandamos nuestro recurso, con tantos ejemplos y de forma tan clara, sabíamos que con que un juez simplemente lo leyese, era imposible que nos quedáramos fuera de la Olimpiada pero nos dieron muchas vueltas y, al final, después de cuatro años entrenando nos quedamos en casa porque quisieron, porque nos dijeron que no tenían competencia.

JAVIER HERNANZ Y COSGAYA Preolímpico 2012

JAVIER HERNANZ Y COSGAYA Preolímpico 2012

Después de estas dos desilusiones, ¿te prepararás para Río? ¿Piensas ir?

Sí, aunque la complicación es que según van pasando los años te entran ganas de hacer otras cosas; formar una familia, si tienes un negocio quieres dedicarte a él, o acabar la carrera y empezar tu vida profesional… Pero, la verdad es que arranco el ciclo olímpico con ganas y no me quiero retirar sin sacar una medalla en los Juegos. Siempre me desenvuelvo muy bien y llego a las olimpiadas y falla algo. Saúl, por ejemplo, es un ganador nato (bromea).

Ahora que me hablas de Saúl Craviotto, hay una anécdota muy divertida, que os hizo perder una regata. ¿Qué os pasó?

Cuando éramos jóvenes, estábamos en un Campeonato del Mundo en el que éramos favoritos y, nosotros nos creíamos eso. Habíamos ganado las eliminatorias muy fácilmente y, llegamos a la final motivadísimos. Empezamos a calentar y, de repente, le digo, ¿cuánto queda Saúl? Y, dice 3 minutos. (Empieza a escapársele la risa) Y al dar la vuelta, vemos que o teníamos mal el reloj o eran muy puntuales, pero estaban todos preparados y la juez con la bandera blanca levantada para dar la salida. Claro, empezamos a correr y los dos gritando, ¡parad, parad! hasta que la chica nos vio y cambió el color de la bandera, pero cuando llegamos, estábamos muertos, fundidos y, nada más colocar la piragua, salimos. Llegamos igual que salimos, o sea últimos (ríe y asegura que ahora, recordándolo fue un momento muy divertido). Será algo que nunca se nos olvidará. Craviotto es muy amigo mío y somos muy parecidos compitiendo.

Estamos acostumbrados a ver “grandes estrellas” con menos palmarés y más protagonismo, ¿en qué hay que mejorar para conseguir que el piragüismo llegue a más gente?

Es la pescadilla que se muerde la cola: un sponsor potente llega si se mete la televisión y, si se mete la televisión es porque lo fomentan los sponsors. Yo creo que lo que hace falta es más televisión, porque los medios de comunicación, hoy, sois todo y podéis engrandecer o hacer más pequeña cualquier cosa, situación, evento o persona.

No obstante, tenemos una prueba que le da internacionalidad y con la que tú estás muy familiarizado, el Descenso Internacional del Sella. ¿Fue este el gusanillo para empezar?

Probé con el fútbol (estuvo en el Sporting de Gijón) y también con el piragüismo. Por una lesión en la rodilla tuve que dejar el fútbol y empecé a hacer algunas regatas: al principio perdías y te desmotivabas, pero cuando empiezas a ganar le coges el gusto. A partir de ahí, aunque no era muy bueno, empecé a entrenar y conseguí estar arriba, ayudado por la motivación que te da el reconocimiento.

Las 5 preguntas personales…

El mejor y el peor momento como deportista

El mejor fue en el Campeonato de Europa del 2004, porque era llegar a la categoría absoluta y con la clasificación de los JJOO parecía que podía llegar el despunte. Fue el momento más feliz porque era un crío y es el principio.

El peor fue cuando nos quedamos fuera de los JJOO. Aunque ese mismo año, ganamos el Sella batiendo record y, me gustó muchísimo. Además, conocí a una persona muy importante en mi vida, que es Julio Martínez, una pasada entrenar con él y un tío majísimo.

¿Alguna vez te has planteado dejar el piragüismo?

No, nunca. La única posibilidad de dejarlo es que gane la Olimpiada o, al menos, saque medalla. Tengo demasiadas ganas de ganar como para dejarlo (ríe).

Has estudiado Derecho y has hecho oposiciones a Policía Nacional. Muchos otros piragüistas se abren una opción profesional fuera del deporte. La pregunta es obligada ¿se puede vivir del piragüismo?

Hasta ahora se puede vivir al día, el problema es mantener la beca. Estamos en el programa ADO si nos mantenemos entre los ocho mejores del mundo, algo muy complicado año a año, y en el momento en el que fallas te quedas sin nada. Yo tengo la suerte, de que con la policía, tengo un respaldo y, aunque no me permite ahorrar, sí puedo entrenar.

Y, ahora con la crisis ¿se ha notado una reducción en la partida presupuestaria?

Sí, sin duda. Yo estuve seis meses sin cobrar y tengo compañeros que llevan más de nueve.  Dinero sigue habiendo, pero ahora mismo cuesta mucho darlo, hay más miedo. El problema es que el dinero que da el Estado, llega primero a las Federaciones en vez de a los deportistas de forma directa y, luego, ellas son las que deciden a qué dar prioridad de pago. Normalmente, llega una partida de dinero y va primero para pagar a la gente de la Federación, para material, para tapar agujeros y, al final, te pagan a ti.

¿Qué le dirías a alguien que quiere empezar en este deporte?

¡Que se dedique al tenis! (lo dice de manera espontánea, bromeando y entre risas). No, ahora en serio, le diría que es un deporte muy duro y que no espere recibir nada a cambio. Lo único, que tienes que disfrutarlo, pasártelo genial y con ello, llegará la satisfacción diaria de entrenar.

¿Buscas más información?

http://www.javierhernanz.com/

http://www.lne.es/deportes/2012/07/31/tas-rechaza-recurso-hernanz/1278064.html

http://www.abc.es/agencias/noticia.asp?noticia=1218534

http://www.1001experiencias.com/experiencias-miticas/entrevista-a-javier-hernanz-sigo-con-la-ilusion-de-ganar-unos-juegos-olimpicos-y-peleare-para-ganar-en-rio-2016/

PALMARÉS

http://www.javierhernanz.com/palmares.html

http://es.wikipedia.org/wiki/Javier_Hernanz#Palmar.C3.A9s


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