El hockey desde otro punto de vista: bajo el agua

HOCKEY SUB

El hockey subacuático es una versión de los entrenamientos impulsados por la Marina Británica durante los años 50. Con estas prácticas pretendían mejorar la capacidad de movimiento de sus buzos, así como, propiciar un trabajo eficiente bajo el agua. Pero fue en Australia donde se popularizó y evolucionó poco después, hasta convertirse, hoy en día, en un deporte practicado en más de 20 países.

Se juega en piscinas que oscilan entre 1,80 y 3 metros de profundidad e, inicialmente, se le llamó Octopush, porque hasta 1984 se disponía de 8 jugadores (octo) que empujaban (push) un disco. Ahora, cada equipo consta de 6 jugadores y 4 suplentes, que deberán impulsar por el fondo de la piscina un disco de plomo (puck), que pesa más de un kilo, hacia la portería del equipo contrario. Lo harán con la ayuda de un stick y no podrán tocar el disco, ni levantarlo, transportarlo u obstruir su circulación con alguna parte del cuerpo o del equipamiento. Tampoco está permitido ponerse de pie en el área de juego.

En estas circunstancias, las protecciones del hockey tradicional pierden todo el sentido en favor de artilugios que ayuden a nuestra respiración porque, bajo el agua, más que nuestra fuerza, va a contar la capacidad de nuestros pulmones. Por ello, es indispensable, además de las aletas y las gafas de buceo, un tubo respirador (snorkel) que nos ayude a superar la apnea, uno de los mayores problemas para los principiantes; siempre se hace costoso mantenerse a pleno rendimiento cuando la cabeza está más pendiente de administrar el aire que de la estrategia.

El ritmo del juego suele ser muy rápido, por lo que practicarlo requiere un esfuerzo  físico considerable. Se desarrollan actividades aeróbicas y anaeróbicas, mientras se despliega un juego muy estratégico y con altas dosis de concentración, no sólo en la forma de dirigir al equipo, sino también en la capacidad personal de superar las limitaciones y optimizar el tiempo que lleva subir a la superficie para tomar aire, oxigenarse y recuperar la posición en el campo submarino.

A todas estas dificultades se puede añadir la visibilidad reducida que hay bajo el agua. Si, en un partido de waterpolo es complicado distinguir a los miembros del equipo entre los chapoteos, debajo de la línea de flotación los retos aumentan. Sin embargo, las tácticas empiezan por las cosas más simples: los colores y las formas. Cada miembro del equipo deberá ir perfectamente uniformado, de manera que, los bañadores sean idénticos y los gorros lleven el mismo diseño y el número identificador. Esa misma cifra tendrá que ir marcada en la parte superior de los brazos de los jugadores.

HOCKEY SUBACUn partido dura 30 minutos y se divide en dos tiempos de un cuarto de hora cada uno, con un descanso intermedio de 3 minutos para que los jugadores respiren, fundamentalmente y, se cambien de campo. Si fuera necesario un desempate, la prórroga amplía el partido 10 minutos más, con otros 3 de intermedio. En caso de que el marcador no se decida, una vez transcurrido el tiempo ganará el primero que marque un gol.

El juego está controlado por tres árbitros: dos en el agua (árbitros acuáticos) y uno, el principal, fuera de la piscina. Para empezar, los dos equipos al completo deben estar en el agua y sus jugadores junto a sus respectivas líneas finales, de tal forma que, al menos con una mano, estén tocando el borde de la piscina. Esta acción se repetirá también al inicio de la segunda parte, después de marcar un gol y a continuación de un penalti.

Como en la mayoría de los deportes de cancha, es posible pedir tiempo muerto. En este caso, será de un minuto siempre que sea en una de las dos partes del partido, nunca en las prórrogas. El encargado de solicitarlo ha de ser el capitán o  el entrenador. Cuando el juego se desarrolla con normalidad, sólo pueden estar en el agua los participantes del partido, mientras que los suplementes, deberán permanecer en su respectiva área de sustitución.

Los árbitros han de comprobar que las reglas tácticas se cumplen y que nadie excede la ética deportiva. Ante cualquier infracción podrán parar el juego y deliberar para aplicar la sanción equivalente, que puede ir desde una simple amonestación si es leve, hasta la expulsión definitiva si la falta tiene carácter grave o el comportamiento antideportivo es reiterativo. Entre un extremo y otro, pueden ser habituales las expulsiones temporales, que varían entre los dos y cinco minutos fuera del juego.

El hockey subacuático también tiene cierta implantación en España, gracias a la gestión de la Federación Española de Actividades Subacuáticas (FEDAS), que lo ha llevado a ciudades como Barcelona, Madrid, Mallorca, Sevilla o Vitoria.

Si quieres conocer más…

http://www.ahsa.org.ar/ahsa/CMAS_UWH_Rules_8-20_ES.pdf

http://www.fedas.es/

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